Aquí no vas a encontrar datos de hoteles ni de restaurantes. No recibirás propagandas de tus excursiones preferidas ni te diremos cuáles son tus aventuras imperdibles. Aquí te mostramos cómo viajamos y viajar tiene sentido si se viaja con todos los sentidos.
viernes, 26 de junio de 2009
CAHUITA. COSTA RICA
jueves, 25 de junio de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Caballero de fina estampa
El tema es que el "casi" se volvió una costumbre cotidiana, diaria digamos... Llegamos a Antigua, Guatemala, que, como verán, es mi ciudad favorita. Era de noche y la recorrimos, en ese caso, por obligación ya que el bus se demoró mucho mas de la cuenta, el tráfico en Guatemala capital es bastante pesado a las horas pico.
La cuestión es que en la combi, con mucho tiempo, nos hicimos amigos de unos viajeros, un par de españoles, un austaliano y un suizo... Bajamos todos y ninguno tenía lugar cierto para dormir. Así que, con mochilas y todo, hicimos la primera recorrida nocturna por la ciudad colonial.
Impactó...
Luego nos separamos... y por dos noches perdimos el rastro de nuestros amigos. En la plaza central, Andrés hizo nuevo contacto con uno de los gallegos y arregló para que esa noche nos juntáramos a tomar cervezas.
Entonces pasamos por el supermercado, buscamos ron, coca (el hielo lo ponía el clima) y fuimos a la plaza. Allí, lejos de encontrarnos con los españoles, vimos al Suizo y al Australiano. En el idioma universal del alcohol compartido nos sentamos en ronda a tomarnos los dos rones, el nuestro (bastante malo por cierto) y el de ellos (calidad superior).
Siendo las 12 am, habiendo terminado ambas botellas de ron y cansados de esperar a nuestros amigos provenientes de la "p... madre patria", nos fuimos a un bar, el único abierto un día jueves. Por una ventana, tras unas rejas, pudimos verlos tomando cervezas... Llegamos, euforia... Abrazos como si este encuentro fuera uno de aquellos inesperados. La gente miraba y algunos preguntaron de qué se trataba aquel momento. Lo cierto es que los vapores etílicos estaban bastante en consonancia... y las expresiones de afecto se multiplicaron. Charlamos. Reímos... seguimos bebiendo... y de repente, sin que nadie pudiera hacer ni un movimiento, las luces del bar se encendieron.
Silbatina generalizada.
Entonamos el "una má y no jodemo má" pero fue inútil. El gigante de la entrada nos miró de reojo, entendimos todo. Una imagen vale más que mil palabras...
La luz se hizo, nuestros ruegos fueron escuchados... por el fondo escuchamos un eco como una voz celestial "hay after", "hay after"...
No podía creer. Menos Andrés, cuyo último after había comenzado en Jamaica a las 7.30 am... se dio vuelta y con su bigote Charlygarcia me preguntó con cara de asco "aaafter??", yo le dije "sigamos a la multitud"... y arreamos a nuestros amigos, cual vacas, si.
Llegamos a la entrada, una casa colonial, inmensa, la gran puerta en forma de arco llegaba hasta casi 3 metros de altura. Pero no se abrió completa. Entramos, medio agachados, por esas puertas pequeñas como caladas en el gran madero. Apenas pusimos un pie dentro de la casa, un tipo con cara de pocos amigos nos exigió veinte quetzales (no que fuéramos a una pajarería y le compráramos 20 pájaros, sino que le entregáramos dos billetes de $10, que en Guatemala se llaman Quezales, no pesos). Nos toqueteó un poco. Revisó nuestros bolsillos. Tomó el dinero. Nos propinó una palmada en la espalda y por un laberinto de telas que colgaban del techo, ingresamos al gran patio central de la casona.
Sólo había una fogata en el centro del jardín, piso de tierra, una gran galería recorría el perímetro completo, y al fondo, al final, una pequeña luz de 25w, allí se servían los tragos. La música tecno perforaba los oídos. El fuego era avivado por quién sabe... pero cuando bajaba su intensidad, los leños aparecían.
Todo muy caótico.
Charlando con los muchachos, esas cosas que se hablan por hablar, o datos de viajeros, no recuerdo bien, cuando, de repente, siento un llamado en mi espalda. Me doy vuelta y una muchacha me pide bailar. Yo, Caballero de fina estampa, aunque no muy convencido, acepté. Los muchachos cerraron el círculo rápidamente y comentaron algo, rieron y me miraron casi espiando. La voz de la muchacha no me cerraba. Usaba palabras cortas. No construía oraciones. Pensé que quizás estaba un poco enferma o había fumado mucho esa noche.
Los muchachos llamaron a Andrés y todos me miraban y, lejos de hacerme señas buenas, se me seguían riendo en la cara. Miré bien a mi nueva amiga y entendí todo. Venía con sorpresa. Se trababa de una travesti que muchos por allí conocían. Hice seña a mis amigos y ninguno concurrió a salvarme. Caballero de fina estampa no se movió hasta el punto culminante en el que ella dijo: "Me podrías invitar un trago"... Nooooooo pensé, me figuré a mi primo Manolo diciendo "Nooooooo" y tirándose para atrás agarrándose la boca y la nariz... y me dije que era demasiado.
Me despedí de ella con toda cortesía. Busqué un ron en la barra. Permanecimos por casi dos horas siendo yo el chiste de todos los compañeros de viaje.
Perdí de vista a Andrés por un tiempo. Escuché música. Miré el fuego y volvimos. Las calles vacías. Frío. El silencio se confundía con el aturdimiento de mis oídos saturados. Como si caminara por dentro de una lata, una hermosa lata antigua.
domingo, 5 de abril de 2009
GOOD EVENING TEACHER
lunes, 30 de marzo de 2009
¿QUIÉN ES EL YETA?
En ese mismo instante surgió la discusión con mi "cumpa".
¿Quién de nosotros sería el yeta en este viaje?
Dudas. Dos fundamentaciones, obviamente patrocinadas por cada protagonista.
La primera. Basada en la inexperiencia. Basada, además, en la realidad primeriza del debut "viajístico" internacional.
Por otro lado, la experiencia de diferentes viajes sin problemas me daban ventaja, al menos, en los papeles y datos objetivos. Lo cierto fue, que en mi haber, solamente tuve algunos inconvenientes mecánicos en la empresa "Transnacional" de Bolivia, cuando viajé hasta Potosí.
Después de eso, nada.
Hasta que todas las dudas se disiparon. Digamos...
Lugar: Iberia (una de las ciudades más grandes de Costa Rica)
Volviendo de las muy yanquizadas Playas del Coco.
Ruta. Esperando Bus internacional que nos depositara en Nicaragua.
Una hora y cuarto de espera inútil (el bus nunca pasó, nos indicaron mal y luego hicimos otra travesía mucho más barata y que merece un post aparte).
Andrés sentado sobre su mochila en posición horizontal y guitarra entre las piernas. Ojotas obligatorias.
Yo parado mirando al horizonte. Jugaba a mirar los carteles de los colectivos que se acercaban.
En un momento, decidí poner el "piloto automático" ante el campeonato 1995 de la NBA y sus figuras. De repente surgió un tema interesante ante la maniobra imprudente de un conductor suicida que casi nos pone en riesgo nuestra vida (Exagero, amor???).
Lo cierto es que comenzamos a charlar acerca de lo mal que se maneja en centroamérica. Los bocinazos. La velocidad, etc etc.
"Sí," dijo Andrés. "Viste que manejan para la mierda, pero nunca hay un accidente!"
Justo allí se escuchó una frenada, un bocinazo, una acelerada, una puteada y un golpe.
Saldo: dos TOYOTA hilux (una modelo 2009 y la otra 1995) una, la primera, con un pequeñísimo raspón en el guardabarro trasero izquierdo. La otra, intacta.
En ese instante se bajaron un grupo de chetas yanquies. Que venían de jugar al tenis. (Te juro que me dieron impresión esas piernas...) Y comenzaron, en inglés, a decirle de todo al pobre moreno que manejaba el rodado de menor valor.
Él, el nativo, no quería llamar a la policía, a lo que nosotros, espectadores de lujo en esta situación, estábamos totalemente de acuerdo. El choque no había sido tan grave.
Vino la policía, una grúa, un asesor de seguros, dos agentes de tránsito, el amante de la vieja, las cuatro gordas macdondeadas no entendían un "joraca" de lo que se intentaba explicar.
Las chetas tomaron un taxi. Amontonadas. Los amortiguadores cedieron un poco. Chato quedó el auto de alquiler. El chofer de las chetas (cierto que encima tenían chofer!!!!!) comenzó a hablar con su compatriota. Luego metió la mano en una conservadora que estaba en la caja de la pick up y le dio una coca.
Fui al quiosco cercano. Nuevamente pedí instrucciones para el viaje a Nicaragua. Pedí un agua, cargué la mochila al hombro y guiamos a un francés que viajaba con su hija hasta la estación terminal municipal donde sí salían los colectivos para la frontera.
sábado, 28 de marzo de 2009
ANTIGUA VIDA MIA
Antigua es como vos
atrevida
abierta
con humor
miércoles, 25 de marzo de 2009
CIELO E INFIERNO
lunes, 23 de marzo de 2009
LAS RUINAS DE COPÁN ME COPAN
Dicen que los sueños se cumplen. Y las promesas también. Y una tradición milenaria de los viajeros del tiempo, dicen que, cuando uno viaja, debe dejar lugares para el misterio.
Entramos.
Nos encontramos con una ruina única. Incalificable. No pudimos integrarla en nuestro ranking. Porque tiene características distintivas que la hacen incomparable.
çMenires. Está infestada de esculturas increíbles. Cada una en su parte posterior, explica, muestra y data la obra del rey que representa. Además de todos los significados místicos que se les atribuían.
Varias pirámides, y una, la más aluscinante, con jeroglíficos tallados en cada cubo de piedra que conformaban los escalones. Dicen... Dicen... que si descubren qué dice, quizás, cambie la historia de los mayas.
Subimos a cada escalón, entramos por cada puerta, caminamos cada pasillo, pasaje, pasadizo, tunel, miramos por cada ventana, todo quería que quede grabado... el antiguo deseo lo hacía más signnificativo.
El patio de los jaguares, que posee túneles excavados y construídos por los arqueólogos que muestran la fantástica virtud de construir colocando los cimientos en la propia historia. Sin destruirla. La pirámide dentro de la pirámide está intacta!Casas, camas y habitaciones conservadas y reconstruídas respetuosamente.
martes, 24 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
SNORKELE - ANDO
Seguramente porque el moreno era muy simpático, (su pelo de corte extraño, se asemejaba a una tapita corona de botellita de Fanta. Como un sombrerito, vea.) o porque el desayuno satisfizo todas nuestras ansias estomacales, intentamos regatear precio pero al final aceptamos.
Nos subimos a la lancha al día siguiente. Marlice y Roland, austríacos de origen (del mundo por elección), ya habían pasado a formar parte del equipo.
Volvimos. Más blancos de lo que nos fuimos, una nube nos persiguió toda la ruta. Las diminutas ranas rojas, en su santuario, croaban como si fueran dinosaurios y la selva parecía Jurasik Park, al restoran sobre las aguas cristalinas lo saludamos desde lejos y seguimos viaje (los precios no se adaptaban a la cartera de la dama y ni al bolsillo del caballero), eso sí, los delfines los vimos, y varios. Por otro lado, el snorkel lo hicimos y vimos cosas maravillosas nunca vistas (y hubiera querido tener una camara subacuática para compartirlo)... Luego en la isla Bastimentos, guitarreamos, comimos y bebimos hasta la madrugada. A la medianoche. Un caco me llevó la billetera (cosas que pasan hasta en el paraíso mismo).

Nadie me robará de la retina, de la memoria y del corazón ese coral con los colores azul y oro de Boca Juniors, al que miré flotando por varios minutos. En un momento, pude ver la cara de Martín en el perfil de la especie coralina. Y creo que al partir, a mi seña de pulgar en alto, me guiñó el ojo por la vuerta.
domingo, 15 de febrero de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
EL SURFISTA LOCO
Bastimentos, isla paradisiaca si las hay, se presentó cual versión panañena del Bronks. Múltiples hombres, mujeres, niños y niñas de negra dermis nos recibieron ejerciendo el ocio y la ingestión de bebidas suministradas por el dio baco. Éste encuentro llevará un post de desarrollo, ya que aquí en el Archipiélago Bocas del Toro vivimos cosas extraordinarias: Un viaje nocturno con luna llena en pleno mar Caribe (pregunten en su agencia de viajes cuánto le cobra por este servicio... y se abren las apuestas, en los comentarios pueden arriesgar, no habrá premios). Además un snorkling espectacular, una tormenta tropical y una suerte policial...
Lo primero es primero. Amanecimos en Bastimentos. La isla paradisíaca invitaba a encontrar playas de arenas blancas. Preguntamos. Clements sería el surfer, ya que en playa Winzard es una de las más famosas en la práctica de este deporte extremo.
Los intrépidos Andres y Clements, me hicieron envalentonar. Ellos tomaron la tabla (alquilada por el alemán, obvio) y se hicieron a la mar, describiendo increíbles figuras surferas. Subieron y bajaron. "Navegaron" dentro de las olas. Hicieron malvares. Y todas las mujeres suspiraron.

Las chicas los miraban, y cuando salieron los acosaron. El revuelo en la playa winzard fue mayúsculo. Las viejas ataban sus hijas a las palmeras. Los viejos enterraban a sus esposas para que no fueran corriendo a los brazos de los surfers argentino y alemán. Sólo algunas parejas "meleras" los ignoraron ya que estaban ejerciendo la etapa del enamoramiento extremo.
Y me decidí. Ya nada podía detenerme. Mi trenza hecha por mi ahijada Vero me daba el targget de Bahiano. Mi barba sin afeitar. Mi traje de baño adecuado. Mi temple. Mi panza no ayudaba mucho. Mis cachetes sólo un poco se disimulaban como naturales objetos de seguridad. Todo, todo todo estaba para destrozar corazones subido a una tabla de surf.

Tenía la técnica vista en ESPM. Los XGAMES, gravedad zero y MDQ habían resultado la inspiración absoluta.
Tomé la tabla. La coloqué bajo el brazo. Noté que el tamaño era el adecuado para mi naturaleza anatómica.
Y que la cera de vela estaba adecuadamente distribuída para evitar los deslizamientos de mis húmedos y pequeños pies. Amarré mi tobillo a la soga. Hice reverencias a la madre... que en la Tierra es la pacha mama y en las aguas es Stella Maris. Revisé mis enseres personales: anillo en dedo gordo, pulsera de la suerte, llave del hotel en bolsillo, calzoncillo con buen elástico... Todo listo.Apunté la tabla al Este, directo. Me sumergí. Pecho hinchado adherido a la madera. Y comencé a sentir. Llegué a la línea de las olas. Allí estaba. El Caribe y yo. El mar y yo. El hombre y el mar. El destino y la suerte estaba echada. Me concentre con todos mis fantasmas y mis miedos. Les hice frente. Llegaba una ola adecuada. Invertí mi sentido. Sentí que la ola ascendía. Comenzó el braceo frenético. El barreneo comenzó. La velocidad aumentaba. Sentía la vida en mis manos. toda mi historia en mis pies. Y cual Quenu Reevs en "Punto límite"... Luego un agujero negro.
Un dolor en el pecho. Una trompada. Empecé a toser. Vi la cara de un guardavidas bastante oscuro que me preguntaba cosas incoherentes. Yo pensé que estaba enamorado de mi o algo así (en centroamérica se observan todas estas cosas). Que como me llamaba, cuántos dedos tenía alli, si era chileno o argentino y otras tonteras más.
Me incorporé y creí que el círculo de personas aglomeradas era para felicitarme. Pero todos empezaron a saludar al moreno. Se fueron vivándolo y yo quede sentado en la playa.
Clements me putió en alemán y revisaba la tabla porque estaba extrañamente rota (creí que la había mordido un tiburón). Andrés estaba blanco. Y hasta las chicas habían desaparecido.

